viernes, 8 de febrero de 2013

Biografía



Pedro Lezcano Montalvo nació en Madrid en el año 1920, el poeta es considerado canario ya que a los dos años se trasladó junto con su familia a la isla de Gran Canaria. Al poco tiempo de llegar a la isla inicia sus estudios en el instituto Pérez Galdós, donde consiguió ganar su primer premio literario escolar con el poema Canción de Castilla. Dicho poema fue publicado en la revista Spes en 1938. Con el premio adquirido en esta pequeña competición, consiguió comprar su primera caja de acuarelas. Siempre tuvo buena relación con pintores bastante prestigiosos como Miró Mainou y Felo Monzón, los cuales eran artistas muy valorados en dicha época. Pero a Lezcano no solo le gustaba el dibujo, sino que también se vio atraído por el ajedrez en el momento que su padre viajó a Barcelona y, nunca iba a alejarse de este deporte, incluso llegó a escribir un pequeño libro, Cartilla de ajedrez, en el que se explicaba a los más jóvenes las reglas necesarias para poder jugar. Este libro fue publicado en el año 1972. Pedro Lezcano comienza a escribir sus primeros versos y poemas durante el periodo de la Guerra Civil Española. Realizó las carreras de Filosofía y Letras en La Laguna (Tenerife) y Madrid pero,  decidió dejar su tesis e incorporarse rápidamente como impresor y editor. Desde que Pedro Lezcano llegó a las islas, quedó enamorado de el mar y los fondos marinos que presentaban las islas. Practicó submarinismo en todas las islas, sobre todo en Fuerteventura. En 1947, debido a su miopía creó unas gafas de submarinismo que permitiesen acoplar las lentes para facilitar la vista y contemplar las bellezas de uno de los mundos de Canarias, además, su invento fue patentado por gran número de marcas.
Durante los años universitarios que pasó en la ciudad de Madrid, hizo varias amistades con otros literarios de alto prestigio como Eugenio de Nora, Dámaso Alonso y Cela.



Tras terminar sus estudios en la capital de España, Pedro Lezcano volvió a las islas y desde ese instante, sus obras han tenido bastante relación con el mar. Se casó con Carmén Jaén y comenzó a vivir cerca de la playa de las Canteras.
Pedro Lezcano no solo destacó en la poesía, también tenía buenas  sensaciones en la narración, de ahí a que escribiera varios libros importantes como el cuento El pescador en el año 1964 y el cual, fue ilustrado por él mismo. Solo cuatro años más tardes redactó el libro Cuentos sin geografía pero, esta vez, iba a ser ilustrado por Antonio Padrón.
Hubo varias ocasiones en las que la policía secreta entró en el establecimiento (imprenta Lezcano) e inspeccionó sobre la posible existencia de octavillas antifranquistas, es decir, papeles del tamaño de la mitad de una cuartilla y en los cuales se escribía en contra de el sistema del gobierno de esta época. Este dato era falso, debido a que Pedro Lezcano, en su momento, no era simpatizante de ningún partido político.  Todo esto se debió a su poema Consejo de Paz, donde habla de las injusticias de la sociedad y hace una crítica al militarismo del país. Tiempo más tarde, cerca de los años 80, desempeña su faceta de político en distintos partidos de izquierdas hasta que, en 1991 consiguió llegar a la Presidencia del Cabildo de Gran Canaria, procedente del partido ICAN.
El poeta también destaca a los animales ya que según él, teníamos un lazo que nos unía a cada ser presente en la naturaleza y con los cuales, expresábamos nuestros sentimientos, característica bastante importante en la poesía.
Finalmente, Pedro Lezcano muere en la isla de Gran Canaria en el año 2002 dejando una gran huella en nuestra literatura y sobre todo, en el mar, fuente a la que debe gran parte de sus versos.

El mar ha sido para Pedro Lezcano fuente de vida, fuente de inspiración que le ha servido para componer muchos de sus versos. Sus emociones, sentimientos se deben a las maravillas de nuestras islas, nuestro entorno marino. El poeta ha hecho del mar de Canarias, un mundo nuevo en la literatura.

Poemas relacionados con el mar:

He vuelto al mar, he hincado la rodilla,
hechas mis manos valvas del pecado.
He pedido perdón, he perdonado;
yo a su duro coral, él a mi arcilla.

Mil orejas de nácar a la orilla
han venido y mi voz han escuchado;
pero el mar es muy viejo y ya ha olvidado
mi lenguaje, reseco de Castilla.

Con su ribera impar y su mutismo,
con su arrastrar eterno de cadenas,
su silencio nombrándose a sí mismo,
todo lo olvida el mar, todo, y apenas
quien de él tomó sudario o quien bautismo
es una huella más en las arenas.

Olvido, Pedro Lezcano
Poema obtenido del libro Poemas, pág 38, editorial A toda vela


Yo entiendo que la mar quiera ser cielo.
Desde su verde corazón asoma
un ansia soterrada de paloma,
un espumoso frenesí de vuelo.

He visto al mar lunático, en desvelo,
hacerse escala y ala, hacerse loma;
pero, atado a la luna y a la maroma,
el mar es suelo, blando, pero suelo.

Acaso en su niñez cuando grumete
le colgaran a un ala la pesada
cadena que ahora arrastra y el grillete.
Por eso su impotente marejada
juega a ser cielo azul, ya resignada, 
con estrellas y luna de juguete.

Deseo, Pedro Lezcano
Poema obtenido del libro Poemas, pág 39, editorial A toda vela


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